viernes, 21 de septiembre de 2012

Paso a paso

Aprender a caminar 
 

 
 
 
 
 
Empezar a caminar es un momento grandioso para el bebé. Ahora puede apreciar todo el mundo desde otra perspectiva. El niño recorre todo un proceso psicomotriz antes de largarse a caminar.
El control de la cabeza alrededor del tercer mes es el punto de partida hacia el desarrollo del equilibrio. A los seis meses ya sostiene bien la cabecita y forma una unidad cabeza-cuello en bloque, que le permite junto con la vía visual mantener la postura y el equilibrio. Comienza a sentarse solo. A los nueve meses gatea.
Entre los once y doce meses se para con ayuda y entre los doce y catorce meses camina solito.
Todos los bebés no son iguales. Hay quienes adquieren ciertas pautas antes o después o algunas como el gateo no la adquieren y caminan igual.
La marcha normal abarca un periodo que va de los nueve a los dieciocho meses. Por lo tanto, no hay que desesperarse ya que la ansiedad de los padres puede retrasar la adquisición de las pautas madurativas.
Los padres consultan al pediatra preocupados porque el bebé de catorce o quince meses aún no camina. En un niño que es perezoso para caminar, debemos observarlo mientras juega, si gatea, si se toma de la silla, si camina agarrado, si sentado apoya sus manos mostrando reacciones de defensa...
Es decir que si ha adquirido las pautas madurativas previas uno se puede quedar tranquilo que ya caminará.
La posibilidad caminar solo también representa la posibilidad de separarse de su mamá por unos metros. Es un logro importante!! Ahora puede elegir adónde ir, qué juguete tomar, dónde investigar. Adquiere más autonomía, pero ésto también lo asusta.
Por momentos el bebé se puede volver más demandante durante el día, o por la noche despertarse más veces con temores. Esta situación es pasajera y a medida que el niño afiance la marcha y se sienta seguro sus demandas cederán.
El calzado para los niños que comienzan a deambular debe ser blando, que se adhiera adecuadamente al piso.

sábado, 1 de septiembre de 2012

¡Yo muerdo!


¡Yo muerdo!

 

La boca, fuente de conocimiento del bebé

Es muy frecuente, que en las salas de jardín maternal, nos encontremos con bebés o niños que “muerden”. Esto ocasiona preocupación entre los padres y cierta angustia e incertidumbre entre los docentes. Si bien esta actitud es común en los niños pequeños y no tienen la intención de hacerlo, no debemos por ello dejar que muerda o alivianar la situación. Conocer las posibles causas y disponer de herramientas de resolución (de no disponer de ellas, consultarlo siempre con las docentes o pediatra), ya sea de carácter transitorio o definitivo, es una manera de prevenir y acompañar el proceso de resolución.

¿Por qué muerde el bebé o el niño?

Para conocer el mundo, explora no sólo los objetos sino también las personas. Lo hacen de manera experimental; la intención es tocar, oler, “saborear” al otro para comunicarse, para llamar la atención del adulto, para manifestar su afecto, por situaciones de celos, tensión o frustración, por molestias de dentición, por descarga (exceso de energía), por imitación y por necesidad de autonomía y control (sienten su “poder” ante esta situación).

¿Qué podemos hacer?

·         Observarlo activamente, tanto para evitar que lastime a otro como para predecir posibles

causas.

·         Registrar los momentos en que el niño muerde y muestra factores coincidentes. La actitud del niño siempre debe ser tenida en cuenta en su contexto.

·         Enseñarle con firmeza y contención

·         Brindarle seguridad

·         Acercarnos con calma y hablarle con pocas palabras y sentimientos concretos de ambos lados (agresor y agredido)

·         Ayudarlo a interaccionar de manera positiva

·         Hacer que el niño que mordió ayude a calmar al que haya agredido mediante una conducta reparadora con caricias, besitos, y otras manifestaciones de afecto y contacto corporal

·         Ofrecer otras posibilidades de hacer y de expresarse, ya sea morder un juguete o una nueva actividad o formas de obtener lo que desea

·         Programar actividades corporales como la organización de momentos de psicomotricidad

·         Brindar variedad de materiales y propuestas motrices para que pueda canalizar su energía, vitalidad, angustia y expresar su sentir

·         Fomentar conductas sociales saludables, como compartir, esperar su turno o agradecer

Materiales adecuados

Juguetes diseñados para morder como mordillos, mordedores fríos (no congelados), muñecos de goma dura y semi blanda, aros plásticos, juguetes de baño, almohadas, frazaditas, toallas de texturas suaves y compactas (no felpa).
Juguetes de descarga. Bloques y material de psicomotricidad
 
 

 

 

sábado, 25 de agosto de 2012

Las conductas segun la edad

El niño de 24 a 30 meses

 Aquí diferenciaremos bien las conductas de los pequeños según la edad.
Durante este período el niño se comunica social y afectivamente, manifestando una conducta ambivalente de dependencia –independencia.
A veces responde con enojos ante la imposición de límites.
Explora objetos nuevos y descubre nuevas características en ellos.
Le satisface cumplir sencillos encargos que le da el adulto.
En cuanto a su cuerpo da a conocer su necesidad de ir al baño aunque a veces es demasiado tarde.
Su autonomía se profundiza en el deseo de iniciarse en el control de esfínteres.
A esta edad le cuesta compartir juegos pero si el espacio donde juega (juego paralelo) por lo que necesita la presencia del otro como estimulo manteniendo el juego paralelo junto a otros niños. Le cuesta compartir a sus padres con otros niños ya que necesita seguridad afectiva, caricias y mimos.
Para expresar sus emociones utiliza las palabras y gestos que también le transmiten la música y los cuentos.
Comienza a hacer sus primeras representaciones graficas garabateando, utiliza crayones y tizas y pinta utilizando dedos y pinceles.
En cuanto a lo psicomotriz ya corre bien y no se cae. A esta edad puede saltar con los dos pies, jugar con la pelota y realizar actividades físicas que son de su agrado.
La coordinación de la mano y de los dedos es buena, e incluso puede manejar el tenedor, logra hacer una torre de seis a ocho cubos.
En cuanto a su higiene personal puede lavarse las manos solo.
Camina ligero y es capaz de empujar el triciclo pero no de pedalear.
Le gusta verter agua de una taza a otra sin volcar demasiado.
Le gusta guardar objetos pequeños en envases pequeños.
Cu comunicación sensorio-perceptual se manifiesta a través de la interiorización de la acciona si aparece el juego simbólico y el lenguaje.
Puede señalar partes de su cabeza y su cuerpo nombrándolas y se nombra a si mismo en tercera persona.
Utiliza palabras sueltas y frases primitivas, expresando verbalmente sus necesidades y así aumenta rápidamente su vocabulario. El niño habla sin que exista la reciprocidad, es decir que su palabra va unida a la acción (monologo).
Aparecen las primeras representaciones graficas.
Así el niño interactúa con el medio descubriendo el espacio y los objetos para interiorizarlos y conocer todo lo que lo rodea.

                     
El niño de 30 a 36 meses

En este período la comunicación social y afectiva se manifiesta a través de diferentes conductas como relatar sucesos simples, formar frases para comunicarse, utilizando “la media lengua”.
También dice su nombre completo sin preguntar.
Demuestra cortesía utilizando fórmulas sencillas al saludar y agradecer.
A esta edad se siente como algo separado de su mama peor la reclama si tiene algún inconveniente. Así intensifica el sendito de si mismo.
Su juego se enriquece con la presencia del otro a través de la imitación.
Dramatiza actividades que el mismo realiza diariamente o en una persona continuando el juego simbólico, además comienza a esperar su turno en juegos y actividades.
Goza haciendo trenes con sillas y muebles; se relaciona ya a través del juego brusco y construye y destruye lo construido.
Comienza a preocuparse por cuidar sus pertenencias ya que teme perder las cosas que quiere.
Tiene una imagen interna de sus padres muy vigorizada y es capaz de compartir con ellos y sus hermanos pertenencias.
A esta edad requiere mayor independencia en el vestido y en la higiene, utilizando los elementos de forma correcta.
Ya puede divertirse solo. Se interesa por las propiedades de las cosas y las personas.
Su desarrollo psicomotriz abarca diferentes conductas en cuanto a su motricidad gruesa: subir escaleras alternando los pies, trepar, caminar de espaldas retrocediendo y trotar.
Ahora puede usar los pedales del triciclo primero hacia delante, saltar sobre una cuerda tendida en el piso y girar al correr.
En cuanto a su motricidad fina: puede manejar libros de pocas hojas dando vuelta sus páginas, construye torres, pone y saca aros del vástago, ensarta elementos de orificios grandes, usa el pañuelo sin ayuda, se cepilla los dientes con ayuda, usa el lápiz con presión palmar. Puede manejar los cubiertos y mastica bien los alimentos con la boca cerrada. Ahora puede manipular objetos utilizando la yema de los dedos, señala. En esta etapa comienza a vestirse solo. En cuanto al dibujo dice lo que va a dibujar y lo ejecuta.
Puede encajar objetos de dos o tres piezas (rompecabezas). El control de esfínteres ya se afirma definitivamente en esta etapa.
Su comunicación sensorio-perceptual se distingue por diferentes pautas de conducta: su lenguaje es mucho más amplio utilizando variaciones del singular y del plural, y al relatar.
Al jugar dos o más niños, pueden monologar simultánea e independientemente (monologo colectivo).
Reconocen algunas propiedades del objeto como colores, forma, tamaño, texturas. Y es capaz de señalar las primeras relaciones espaciales identificando semejanzas y diferencias entre objetos para agruparlos.
Reconoce diferencias espaciales (delante, detrás, al lado)
Manifiesta avances en la atención o en la memoria,
Se inicia en al representación grafica de la figura humana (célula). Reconoce diferencias de temperatura y logra darlas a conocer.




miércoles, 22 de agosto de 2012

Consejos de gran utilidad

Cómo se trata a un niño zurdo…
                   






A esta altura del siglo, padres y maestros saben muy bien que ser zurdo no es una mala costumbre ni mucho menos una “manía”. Son Zurdas del cinco al diez por ciento de las personas, y lo son de nacimiento, a causa de una configuración diferente (pero no peor) que las demás personas. Los zurdos, de hecho, muestran a veces habilidades especiales.
Zurdos han sido desde genios como Cervantes o Leonardo da Vinci hasta muchísimos deportistas, como el gran tenista John Mc Enroe.
Por eso, desde hace varias décadas ya nadie intenta contrariar (como se hacía en tiempos pasados) la tendencia natural de un niño a utilizar su mano izquierda. Es más hacerlo puede provocarle complejo de inferioridad, fracaso escolar, tartamudez, enuresis, dislexia….
La tendencia natural del niño se observa viéndolo tomar espontáneamente objetos, lanzar la pelota, peinar a sus muñecas, abrir cierres, cepillarse los dientes, abrir un caramelo…Hay que dejarlos que lo haga con total libertad. Tampoco hay que forzarlo a manejar la izquierda por un liberalismo mal entendido, si vemos que se encuentra indeciso, ya que en los primeros años la tendencia del niño todavía se halla indefinida.
Hoy en día los maestros se muestran comprensivos y no dan  ninguna importancia a escribir con la izquierda. No obstante, conviene advertirlo en la escuela para no provocar extrañeza entre los demás. Y recordemos que es fundamental nuestra actitud positiva y nuestro apoyo.
En algunos casos, el hecho de ser zurdo puede acompañar a otros problemas: torpeza, retraso psicomotor, problemas en la estructuración del espacio o del tiempo, retraso del lenguaje…En tales casos, si es necesario que nuestro hijo sea examinado por un especialista y reciba un tratamiento adecuado.


 
AYUDALE A SER GENEROSO:
-          Intenta no forzar a tu hijo a no compartir si él no quiere.
-          Procura que cada uno de tus hijos tenga algo que sea exclusivamente suyo.
-          Exige al niño que respete las pertenecías privadas de los demás, estableciendo diferencias ente lo que es de todos y lo que es de cada uno.
-          Ayúdale a recuperar los objetos que ha prestado a otros. Si cada préstamo significa una pérdida para siempre, se le quitarán las ganas de ser generoso.
-          Trata de que comprenda las motivaciones de sus amigos. Quizá, Fulanito le pida ese cochecito porque él no tiene ninguno, o Menganito no quiera dejarle su osito porque lo necesita para dormir.
-          No esperes que tu hijo sepa compartir antes de haber cumplido los cuatro años.

 

domingo, 29 de julio de 2012

Actividades para los papás y sus hijos...

DE RECIEN NACIDOS A 6 MESES
La capacidad manipulativa de los bebés es limitada, de modo que se relacionan con el mundo a través de la vista, el oído y el tacto. Les gusta ver las caras de cerca y prefieren los objetos móviles, sonoros y de colores vivos. Rodea a nuestro hijo de un ambiente adecuado, ponerle sábanas de estampados vistosos y cosas con motivos llamativos.
Móviles: Las cosas que se mueven le llaman la atención; coloca un móvil cerca de él, para que lo vea. Algunos modelos tienen piezas de recambio para variar la composición.
Mordedores y juguetes de apretar: Anillas u otras formas de goma, fáciles de agarrar y que se puedan llevar a la boca.
Pelotas y juguetes blandos: Los más adecuados son los sencillos y de textura variada.
Fotografías plastificadas y espejo de bebé: Colgarlos en los lados de la cuna, para que el niño los vea.
 J uguetes sonoros:  Juguetes que suenen al tirarlos, agitarlos, apretarlos, chuparlos o golpearlos.


Actividades y juegos
Actividades de lenguaje y ritmo: Canta a tu bebé, en voz baja, cuando le cambies, le abraces o le mezas para dormirlo.
Juegos y actividades motrices: Baila con el bebé, acúnalo, mímalo, mécele adelante y atrás al ritmo de melodías sencillas. Le gusta que lo sientes, lo pongas sobre tus rodillas y lo pasees por la habitación. Hacerlo siempre con suavidad y firmeza.

NIÑOS DE 7 A 12 MESES
Juguetes
El bebé de esta edad recuerda conceptos sencillos, identifica su persona, las partes de su cuerpo y a las personas que ve con frecuencia. Le entusiasman los objetos, los estudia metiéndolos y sacándolos de una caja, los busca si están escondidos. Imita sonidos y está a punto de andar. Los juguetes más idóneos, entre otros, para este periodo son:
 Sonoros: Se pueden colocar en la mesa donde come o cerca de su sillita para que los manipule.
Pelotas: Son aptas de cualquier tamaño, duras o blandas.
Juguetes con ruedas: Coches, autobuses o animales que se desplacen sobre ruedas grandes de plástico o goma.
Libros duros, de tela o de plástico: Con ilustraciones grandes y sencillas; que el niño pueda sujetarlos, sacudirlos y morderlos.
Cubos grandes y blandos: Con ellos  puede jugar a construir cosas, además de estrujarlos y lanzarlos.
Muñecos de peluche: Tienen que estar bien confeccionados y ser de una sola pieza.
Envases, tazas, y juguetes que floten: Para jugar en el agua, por ejemplo al ir a bañarse.

Actividades y juegos
Actividades de lenguaje y ritmo: Sopa por un tubo (por ejemplo de papel higiénico). Imita sonidos de animales y canta canciones.
Juegos y actividades motrices: Ahora se divierte con juegos más activos; llévalo “a caballito”, juga a “aserrín, aserrán” o hacerle rodar. Algunos, además, estimulan su curiosidad como “cucú” o “¿en qué mano está?” (Esconde un objeto en una mano y deja que acierte al escoger, después felicítale por acertar).
Juegos dentro y fuera de casa: Golpea un cazo y una tapadera, “cola” harina, llena cestas, cajas y latas con pinzas de madera o piezas diversas. Es divertido y enseña a distinguir diferentes ruidos.
Juguetes
En esta etapa el niño anda, nos sigue a todas partes e imita muestras acciones. Ha adquirido cierta destreza manual y disfruta manipulando objetos que amplíen su práctica. Además, dice varias palabras y comprende ciertas ideas, por ello le gusta que le cuenten cuentos.
Libros: Los mejores son los de ilustraciones llamativas, de texturas variadas para tocar y notar sensación.
Juguetes y cajas musicales: Le interesan mucho los que hacen ruido al moverlos.
Vehículos: Ya puede manejar medios de transporte más sofisticados que los de la etapa anterior, de madera o goma.

Rompecabezas: De pocas piezas, grandes y que tengan por dónde levantarlas.



Pinturas: Satisfacen su necesidad de garabatear.
Juguetes de guardar uno en otro: Con éstos se pueden hacer torres, introducirlos uno dentro de otro (trabajando así el concepto de tamaño), en los más grandes se pueden poner cuentas grandes (incluso ponerlas una sencilla tela, sujetada con una goma y ya tenemos una maraca).
Juguetes de introducir por un eje: Los aros y los cubos refuerzan la destreza, la noción del espacio y del tamaño. Es importante que primero dominen la manipulación en la línea media (delante de ellos), para después variar las opciones de juego.
Juguetes de arrastrar y empujar: Los más recomendables son los que tienen “riendas” o asideros rígidos, así como carretillas para cargar y descargar.

Actividades y juegos
Actividades de lenguaje y ritmo: Continúa con las canciones infantiles que son excelentes para el desarrollo del lenguaje. Además tienes que hablar con tu hijo todo lo que te sea posible, pero correctamente, no al “estilo infantil”.
Juegos y actividades motrices: Juegos de movimientos sencillos (hacer un corro, dar palmadas, jugar al trenecito o al escondite (¡deja que te encuentre enseguida!). Son muy útiles para que gasten los excesos de energía.
Actividades artísticas: Siempre bajo vigilancia, utiliza adhesivos, colores y pinturas. Los materiales no deben de ser tóxicos.
Actividades fuera y dentro de casa: Una palangana con agua o arena puede proporcionaros horas de entretenimiento. Ofrece a tu hijo envases domésticos y tazas para medir, pompas de jabón, y juguetes convencionales con telas para esconderlos